domingo, 18 de diciembre de 2011

La alegría afirma la vida, ilumina tu alma, convierte tus ojos en faros. La alegría mantiene vivo el niño que llevas adentro. La alegría te ayuda a ver la vida como un juego, diluye la espesura del drama.
Vuelve nuestra vida más ligera. Hace que la desesperación sea menos desesperante, que el dolor duela menos y que el placer sea más placentero.
La alegría lima asperezas, nos hermana, nos reúne, nos anima a compartir. La alegría te da paz.
La alegría nos predispone al amor, a la pasión, a la aventura. La alegría baja las defensas inútiles y mejora el sistema inmune, y lo mejor: es gratis.
La podes encontrar en un beso, en un bebé, en la música. La alegría es eso que dejas pasar buscando eso que se supone que te dará alegría.
La alegría es el único virus bueno y muy contagioso. Si lo dejan, claro.
La alegría es una fe profunda en el futuro.
La alegría es una puerta abierta a nuestro verdadero ser.